Un lluvioso y frío día en tierras nórdicas, a algún cráneo iluminado del CEO de Botnia se le ocurrió que instalar sus pasteras y fomentar políticas de forestación en países tercermundistas carenciados podía traer importantes beneficios para la corporación.
La ecuación era tan perfecta que logro sacarle una sonrisa a más de un accionista: países con tantos recursos naturales como políticos corruptos, ávidos de limosnas.
Suelos, ríos, aguas dulces, necesidad, carencias. Demasiado bueno para ser verdad, habrán pensado.
Y así se embarcaron y vinieron, prometiendo trabajo, progreso; una especie de haz de luz que baja del cielo, que va a solucionar todos los problemas.
Y así llegaron, felices y sonrientes, mas que satisfechos con la decisión adoptada encontrandose con políticos aun más corruptos y timadores de lo que pensaban. Así, consiguieron:
- Un puerto privado para embarque al exterior,
- Zona franca con reducción de impuestos,
- Acceso inmediato a puente internacional,
- El doble de agua pedida originalmente (parece que 86 millones de litros diarios no alcanza…),
- Compensaciones estatales en caso de huelga o disturbios.
Todos hermosos regalos de los políticos uruguayos. Que los políticos argentinos son peores, no cabe ninguna duda; pero en este caso, los nuestros no participaron del obsequio.
Y estos políticos no solo les consiguieron instalarse en una zona franca increiblemente favorable para su negocio, rodeados de agua dulce, bosques, rutas y puertos, sino que se limitaron a exigirles tecnología ECF cuando, dado el increíble beneficio que esta mega planta va a implicar para Botnia, podían tranquilamente haberles exigido tecnología TCF.
Totalmente libres de cloro, al menos, todos estaríamos mas tranquilos.
Pero como si Botnia no tendría ya motivos suficientes como para sonreir y congratularse por la decisión adoptada, surge un conflicto entre dos países hermanos. ‘Un conflicto?? Hay que fomentarlo y agravarlo!’, fue su lógico e inescrupuloso razonamiento: ‘A río revuelto, ganancia de pescador’.
Boicotearon el mas concreto intento de dialogo cuando la planta recien iniciaba su construcción, acusaron de mentiroso al presidente que los protege, promueven el resentimiento y la enemistad:
’Si sienten olor a huevo podrido, les mandamos la fabrica de Poet’ dijeron.
Otra: ’No nos pueden ver, tampoco nos van a poder oler’.
Estas últimas frases, festejadas por el público uruguayo que las oía. Uruguayos festejando los chistes y las provocaciones de finlandeses para con los argentinos que se oponen a su presencia en la regíon.
En fin, sonríe Botnia, sonríe, que desde que llego hizo lo que quiso, elimino a la competencia y tiene miles de defensores que todos los días salen a poner el pecho por ella.
Botnia, say cheese!!
