Ayer, 29 de abril de 2007, le he dicho NO a Botnia. Lo dije yo, como lo dijeron las mas de 100.000 personas que se apersonaron en el Puente Internacional Gral. San Martìn.
Y en el largo retorno a la Capital Federal me quede pensando en esto último. Cien mil personas. Semejante cantidad de gente movilizada, que no seguian los designios de un líder, pastor o guru.
No los movilizó tampoco el clasico movimiento egoista que suele impulsar al ser humano: la mayoría de quienes fueron a decirle a Botnia que se fuera de la cuenca del Río Uruguay no van a verse directamente perjudicados por el funcionamiento y ulterior contaminación de la pastera.
Eran personas que no admiten que un pueblo pequeño, sencillo y humilde se vea vejado y ultrajado por voluntades externas. Que advierten lo desigual de la lucha.
Me hizo recordar, inevitablemente, a la marcha convocada por Blumberg años atras. Esa marcha fue previamente publicitada en todos los medios de comunicación, versaba sobre un tema que afectaba en forma directa a gran parte de la población, se llevo a cabo en pleno Congreso y un jueves laboral (por lo que cualquiera que salía de su trabajo estaba a 10 minutos de la marcha). Fueron cerca de doscientas mil personas. Con el tiempo el movimiento se desinflo, y al año siguiente una nueva marchaba convocada por el Ingeniero no reuniría mas de cinco mil adeptos.
Y ayer? Veamos: La publicidad previa fue practicamente nula, casi ningún medio se hizo eco de la marcha, se llevo a cabo un domingo, alejada de cualquier centro urbano de importancia y versaba sobre un tema que viene de años, con el inevitable desgaste que ello apareja. Y aún asi, mas de cien mil personas se presentaron, demostrando que el movimiento crece constantemente.
Ayer, mas de cien mil personas miraron a la cara Botnia y le dijeron: Fuera!.
Estoy orgulloso de haber sido uno de ellos.